Palabras de nuestra directora

Rosalina Perdomo de Dávalos

La palabra crisis viene del idioma griego y significa e implica distinguir, discernir, juzgar, decidir. Las crisis se presentan cuando algo sucede que impacta nuestra vida rutinaria y nos demanda discernimiento y apertura de la conciencia. Las crisis exigen un cambio que cuesta y a veces duele. Aunque las crisis se presentan en primera instancia como algo aparentemente negativo, casi siempre dejan a su paso nuevos aprendizajes, transformaciones y crecimiento.

Lamentablemente en la primera etapa de una crisis es natural que haya desconcierto, imprudencias, dolores, pérdidas, ofensas. Nadie está preparado para manejar una crisis apropiadamente, pero es junto a otros, en un trabajo colaborativo, como podemos hacerle frente. Hemos sido testigos de manejos más o menos adecuados en otros países y de los cuales tenemos que aprender. En nuestra comunidad educativa hemos percibido algo de agitación e intercambios ansiosos; de esto también hemos de aprender.

A nivel mundial, es la primera vez que esta generación se enfrenta a una crisis de salud global, la hemos conectados minuto a minuto. Al principio se creyó que todo esto quedaría en una ciudad de China. Pronto nos hemos dado cuenta que los humanos estamos conectados no solo digitalmente y que lo que afecta a unos nos puede afectar a todos. Ha sido un despertar de la conciencia. Esperemos que lo sea también respecto al cambio climático y también a la inequidad en nuestros países, donde una crisis como ésta afectará aún más a personas sin acceso a bienes y servicios fundamentales.

Al iniciar el año escolar escogimos el lema “Vivir más conscientes”. Este lema no es fácil de vivir porque es fruto de una decisión que a veces nos desacomoda tanto como institución y como miembros de una comunidad. La inercia a veces nos domina e impone su parsimonioso ritmo. Entonces, he aquí que esta crisis nos obliga a cerrar el plantel físico. Por un tiempo no podremos encontrarnos como diariamente lo hacemos en el acto de bandera y en las aulas, pero debemos seguir el proceso de enseñar y aprender.

Llegó la hora de usar más eficientemente nuestros recursos y medios tecnológicos para continuar comunicándonos, aprendiendo y desarrollándonos, estamos capacitados. Llegó la hora de tomar decisiones para responder a los ‘tiempos recios’ que nos toca vivir, cambiando usos y costumbres que antes nos sirvieron pero que ahora solo servirían para profundizar la crisis. Nos referimos tanto a la dinámica familiar como también a la forma de comunicarnos entre los diversos actores de nuestra comunidad,                                   sobre todo maestro-alumno.

Se impone por tanto la criticidad y la creatividad como destrezas mentales y la colaboración como actitud y quehacer fundamental. Y todo esto permeado de tolerancia y de mucho cariño.

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